Reflexiones sobre el uso de recursos tecnológicos en las aulas, desde el contexto educativo actual

Por José Loaiza Torres

Nota del editor: Jose Loaiza Torres es Máster en Marketing, Máster en Pedagogía y actual Rector de la UCB Tarija, todas las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor.

El uso de recursos tecnológicos en el aula se da tanto en la modalidad presencial como en la modalidad a distancia.
En la modalidad presencial la tecnología se usa como un componente de apoyo, puesto que, la presencia física del docente y el estudiante hace que puedan interactuar con mayor facilidad; sin embargo, cada vez más las instituciones de educación superior incorporan el uso de las tecnologías educativas como metodología de enseñanza aprendizaje, es decir, que los docentes utilizan antes durante y después de una determinada clase, más aún, si se aplica la metodología de aula invertida, las plataformas son útiles para depositar materiales y crear espacios de debate y de consultas previas al encuentro o sesiones presenciales, durante la sesión presencial de igual manera y luego para responder tareas y subir proyectos.

Consecuentemente, la tecnología, desde una computadora, un proyector multimedia hasta un recurso virtual en la modalidad presencial cada vez más reviste importancia a la hora de planificar el proceso enseñanza aprendizaje. Por su puesto en la actualidad también hay muchas instituciones de educación superior que ofrecen una modalidad mixta entre la presencial y la distancia, en este caso, mediados por las tecnologías.
En la modalidad a distancia, quedan pocas instituciones que sobreviven en el mercado utilizando la metodología tradicional del papel, prácticamente todas han migrado al uso de las tecnologías y principalmente con fuerte uso del internet. Ya en el año año 2004 José Gines Mora hizo las siguientes afirmaciones: “La educación a lo largo de la vida” y “La universidad universal”, asimismo Salinas (2001) citado por Fernández (2018) indica que con las nuevas tecnologías la utopía de la comunicación humana como exclusiva de la enseñanza presencial, comienza a superarse. Considero que la educación a distancia permite justamente atender por un lado, a sectores de la población que no puede llegar la educación presencial ya sea porque estos sectores tienen limitaciones geográficas, por limitaciones de tiempo, por situaciones laborales, o sencillamente por limitaciones económicas; debido a que la educación presencial generalmente suele tener precio más alto. Por otro lado, la educación a distancia, permite atender por ahora, a un segmento de mercado más adulto que por algún motivo no pudo acceder o terminar la educación presencial, y lo puede hacer a través de la educación a distancia, y al parecer nos lleva a pensar de que el perfil del estudiante es de un estudiante que tiene mayor madurez, sin embargo, cada vez más el promedio de edad de los que optan por la educación a distancia va disminuyendo conforme pasa el tiempo.

La siguiente pregunta planteada por la Secretaria de educación a distancia de la UCASAL (2018) “¿Enseñar para que nada cambie o enseñar para transformar y compensar?” significa sin duda todo un desafío para el docente, enseñar para que nada cambie se constituye en algo repetitivo y no productivo, vemos todavía en las aulas que existimos profesores que repetimos lo que hemos aprendido cuando éramos estudiantes, cuando la realidad del mundo ha cambiado, aquí surge otro desafío entonces, “tenemos estudiantes del siglo presente los denominados millenials y los nativos digitales, entregándoles contenidos de aprendizaje que probablemente en 5 o 10 años ya no estén vigentes y con docentes del siglo pasado”, este es a nuestro juicio el verdadero problema a resolver por las instituciones educativas, más allá de la modalidad de enseñanza ya sea presencial o a distancia. Probablemente en la educación a distancia la brecha se disminuye por el uso de la tecnología.
En la educación a distancia, el rol del profesor es más desafiante aún, porque está obligado a trabajar con la mediación de las tecnologías, donde es probable que sus estudiantes lleven la delantera, por lo que obliga al docente a estar permanentemente actualizado, pasar de ser un docente mero transmisor de conocimientos a un docente asesor, guía o tutor para que el estudiante vaya descubriendo y construyendo su conocimiento, es decir, aprender a prender; asimismo, un docente con competencias de manejo de entornos virtuales de aprendizaje, un docente capaz de producir materiales didácticos que sean atractivos y motivadores para los estudiantes, un docente que sea capaz de comunicarse con estudiantes distintos en cultura y lengua, un docente que sepa exponer ideas y conceptos claros, un docente que sea capaz de desafiar a sus estudiantes a buscar y construir su propio aprendizaje . En definitiva, un docente en la educación a distancia interviene en un ecosistema mediado por la tecnología, donde se supone el dominio de la disciplina.

Hoy la información está disponible a solo un clic, está dispersa y es abundante, entonces ¿Cuál es el inconveniente? El problema es discernir la abundante información de lo inútil lo útil, de lo obsoleto lo actual, de lo desconfiable de la fuente a lo confiable, de manera que el estudiante pueda contar con información actualizada y de una manera rápida. Frente a esta situación las mismas instituciones de educación están tratando de responder generando nuevos espacios de formación e inclusive nuevas carreras de formación, allí empiezan a aparecer carreras como Ingeniera de datos, ciencia de datos, big data, analítica empresarial entre otras, lo que se está tratando es de generar profesionales que sean capaces de discernir los datos útiles y en menor tiempo por medio de uso de software y modelos estadísticos. En este mismo contexto, el docente en la educación a distancia enfrenta el desafió de qué tipo de información proporcionar al estudiante, haber seleccionado cuidadosamente lo más relevante y por otro lado qué orientaciones brindar al estudiante para que pueda buscar y que le reporte un aprendizaje significativo.
Todavía hay mitos, se cree que la enseñanza presencial donde hay un contacto visual entre el estudiante y el docente permiten generar mejores y más efectivos espacios de aprendizaje, lo cual no está demostrado, puesto que aun en la enseñanza presencial se dan espacios donde no hay interacción visual entre el docente y el estudiante y tampoco se ha correlacionado como causa y efecto de tales variables. En contraste hay interesantes investigaciones donde permiten encontrar evidencias de que el aprendizaje a distancia, permite al estudiante aprender mejor, por las ventajas que ésta puede presentar frente a la educación presencial, por ejemplo, el estudiante tiene a disponibilidad el material didáctico en el lugar y momento que él lo desea, hay comunicación sincrónica y asincrónica entre el estudiante y el docente, lo que permite resolver dudas y cumplir con los objetivos de aprendizaje. Lo que no ha podido todavía reemplazar la educación a distancia es la experiencia de la vida universitaria que ofrece la educación presencial.
La educación a distancia, ya no es una opción en la educación, es una realidad y una necesidad para la población y para las instituciones de educación, aquellas instituciones que solo se enfocan en la educación presencial están perdiendo oportunidades de crecimiento, de posicionarse como instituciones que brindan acceso a sectores necesitados, de incursionar en el uso de las tecnologías de información y comunicación, de atender demandas específicas de formación, en contrapartida a aquellas instituciones que han avanzado en la implementación de sus modelos educativos a distancia como lo es la Universidad Católica de Salta con más de 25 años de experiencia o la Universidad Oberta de Cataluyña con más de 28 años de experiencia, ésta última especializada únicamente en educación a distancia, mientras que otras universidades como la Universidad Católica de Salta o la misma Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (véase: https://www.ucbx.edu.bo/) tienen modelo mixto de educación presencial y a distancia.

Si bien, la educación a distancia ha permitido democratizar el acceso al conocimiento, en principio en áreas más tradicionales de formación, como las ciencias y la economía, hoy se encuentra bastante difundido en otras áreas como la medicina, las artes, los idiomas, las humanidades, la tecnología; inclusive, hoy muchas instituciones universitarias y no universitarias ofrecen cursos abiertos los denominados MOOC (Massive Online Open Courses) que hoy ofrecen formación continua para profesionales y no profesionales con contenidos altamente actualizados y especializados, respaldados por instituciones de prestigio; algunas instituciones ya han ido más allá, empiezan a ofrecer cursos formales de postgrado a precios extremadamente bajos en el formato MOOC. Sin embargo, considero que la educación a distancia incluyendo los MOOC todavía no ha llegado a la mayoría de la población, debido a las limitaciones de cobertura del internet, al acceso a la tenencia de una computadora o un teléfono inteligente conectados, a las limitaciones cognitivas del manejo de las TIC entre otros aspectos. Al parecer hay todavía desafíos y problemas por resolver, y una vez resueltos estos temas probablemente la educación a distancia se convierta como primera opción.

2 comments

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    Muy interesante y de actualidad el artículo, quizá convenga agregar que hoy las Universidades están entrando con mucha fuerza en el denominado «Aprendizaje mixto» o «Blended Learning» que es una mezcla del modelo presencial y el de a distancia, en el b-learning el estuadiante aprende tanto en línea como en forma presencial, ambos actores del proceso tienen un cierto nivel de control: el estudiante puede controlar el tiempo, lugar y la velocidad de su aprendizaje; el docente controla qué enseñar en forma presencial y qué en forma virtual.

  • José Loaiza
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    Gracias Ingeniero por su aporte, y si, es cierto que las Universidades sobre todo aquellas que se definían como tradicionalistas con su modelo netamente presencial, de apoco están migrando a un modelo de Blended Learning.

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